"Mi voz me estaba costando clientes": testimonios y lecciones de profesionales que entrenaron su comunicación

Lucía Miralles

¿Qué crees que está haciendo la mujer de la foto? Una pista: no va de maquillaje. ¡Va de Ejercicios para la Voz!

Cuando un profesional llega a su primera sesión de mentoría en comunicación, casi nunca llega con una queja clara sobre la voz.

Casi siempre expresa sus problemas así:

  • "No sé por qué, pero en las presentaciones no consigo convencer."
  • "Sé lo que quiero decir pero cuando lo digo no sale como en mi cabeza."
  • "Tengo la sensación de que mi público se desconecta aunque el contenido sea bueno."

Y en la gran mayoría de los casos, la respuesta está en el mismo sitio: en la voz.


En la herramienta que usamos cada día para liderar, vender, enseñar y comunicarnos, y a la que casi nunca prestamos atención hasta que nos falla en el peor momento.

Estas son historias reales de profesionales que descubrieron lo que su voz les estaba costando. Y lo que cambió cuando decidieron entrenarla.


Por razones que vas a entender, solo referencio sus iniciales. Aquí lo importante es la historia, no el o la protagonista.

"No cerraba ventas. Y yo creía que era el precio."

Perfil: Comercial senior, sector tecnológico B2B

M.P.P: 45 años. Llevaba tres años en la misma empresa con resultados correctos pero nunca brillantes.

Sus propuestas eran sólidas, su conocimiento del producto era impecable y sin embargo, en los cierres finales, algo fallaba.


Lo primero que detectamos en la primera sesión fue su tono. Lo que hacía era subir el volumen de su voz cuando sentía resistencia del cliente, en lugar de bajar el ritmo y usar la pausa.


Su voz se aceleraba cuando el interlocutor dudaba, exactamente lo contrario de lo que genera confianza en una negociación.


En un contexto de negociación y ventas, la voz transmite seguridad para crear confianza o la destruye. Un comercial que acelera cuando el cliente presiona está comunicando nerviosismo, aunque sus palabras digan lo contrario.


Tres meses después de empezar a trabajar la voz, el ritmo y las pausas, cerró el mayor contrato de su carrera.

Su comentario fue directo: "El cliente me dijo que me notaba muy seguro y que le daba mucha confianz. No cambié el argumentario. Solo cambié cómo sonaba mi voz mientras lo decía."

"Grababa vídeos para RRSS y los borraba todos."

Perfil: Emprendedora, sector consultoría de salud, muy activa en redes sociales.

A.L.S: 38 años. Lleva dos años intentando construir su visibilidad digital.

Sabía que sus clientes potenciales estaban en Instagram. Sabía que el vídeo era el formato con más alcance. Pero cada vez que intentaba grabar en cámara, borraba el resultado antes de publicarlo.

"No me reconozco. Mi voz suena rara. Parece que estoy leyendo aunque no lo estoy haciendo."


Lo que estaba experimentando tiene nombre: disonancia entre la voz interna y la voz real.


Todos nos oímos de forma diferente a como nos escuchan los demás, porque dentro del cráneo el sonido viaja por el hueso además de por el aire. Escucharse en una grabación por primera vez puede ser desconcertante. En realidad "no nos gusta" porque "no lo reconocemos". Sonamos extraños a nosotros mismos.


El trabajo consistió en dos frentes simultáneos: técnica vocal para la comunicación digital —proyección sin tensión, ritmo natural, presencia ante la cámara— y gestión del miedo escénico ante la pantalla.


Tres semanas después publicó su primer vídeo. Dos meses después publicaba cada semana. Y su comunidad creció más en esos dos meses que en los dos años anteriores.


A.L.S me dijo hace unos días: "ni se me ocurre usar la IA para hacer videos. Prefiero salir yo, que mis clientes me vean y me reconozcan"

"Mis alumnos se distraen. Y yo no entendía por qué."

Perfil: Docente universitario, área de ciencias sociales

P.T.Z: es profesor de universidad. Lleva más de 14 años de experiencia en el aula.

Este docente contactó conmigo, no por un problema nuevo, sino por una situación que había normalizado durante años. La dificultad para mantener la atención de sus alumnos en clase. Su teoría -bastante extendida- era: es que la juventud de ahora está fatal, vive distraída, absorbida por las redes sociales.


P.T.Z no tenía un problema. Solo vivía las consecuencias de una realidad. ¡Y yo le reté! Si aceptaba seguir mis consejos y mi método, me comprometía a ayudarle a conseguir la atención mantenida de sus alumnos durante toda la hora de clase.


El diagnóstico fue claro: un gran experto que, en clase, usa una voz monótona. Un tono que apenas variaba, un ritmo sin pausas deliberadas, una entonación que no diferenciaba entre los conceptos clave y los de relleno.

El contenido era excelente. La forma de entregarlo hacía que sonara todo igual de importante, lo que es lo mismo que hacer que nada parezca importante.

En resumen: el 90% de las exposiciones que "sufrimos" en el aula. Antes, y ahora.


Trabajamos la variación de tono, el uso del silencio como herramienta de atención y la energía vocal como mecanismo de modulación del ritmo de la clase.

Aprendió a usar la entonación consciente y a manejar una presencia física en el aula que mantiene la conexión de los alumnos constantemente.


El cambio fue notable desde la primera sesión en que aplicó las técnicas. "No me lo podía creer. No les dije que guardaran los móviles.., y no los usaron en toda la clase".

"He acabado la campaña con voz". Increíble

Perfil: Candidato a la Alcaldía de su Municipio.

J.A.L.: hoy es Alcalde. Cuando lo conocí, era candidato a la Alcaldía de su Municipio.

Se expresó, como tantos otros: "yo, en el tú a tú, me desenvuelvo genial. Me encanta hablar con mis convecinos. La cosa cambia delante de las cámaras de la televisión, o de la cámara para redes sociales".


A esto hay que añadir el enorme desgaste de la voz cuando llega la campaña. Daba por hecho que se quedaría afónico en el segundo mitin.


Entrenar a un cabeza de lista es emocionante, además de una gran responsabilidad. Y sobre todo, es admirable. Muchos, se auto-admiran y no se dejan aconsejar. Pero aquí tenía a un gran profesional, apasionado por su ciudad que solo quería dar su mejor versión. Así que entrenó. Y sí, ganó las elecciones. Y él, y yo, y muchos de sus más cercanos aliados consideramos que su forma de comunicar fue un factor determinante.


Lo que tienen en común todos estos perfiles

Comerciales, directivos, docentes, empresarios. Docentes, políticos.

Sectores distintos, contextos distintos, retos distintos.


Pero hay tres hechos que se repiten sin excepción:


1. El problema no era el contenido. Era el canal.

Todos llegaron convencidos de que su comunicación fallaba por razones de contenido: falta de argumentos, de preparación, de conocimiento.

En todos los casos, el contenido era correcto.

El canal —la voz, la presencia, la forma— era el elemento que limitaba el resultado.


2. El cambio es más rápido de lo que esperan.

En todos los casos, los primeros resultados visibles llegaron antes de un mes.

No la transformación completa, pero sí señales claras de que algo estaba cambiando.

La voz responde rápido cuando el trabajo es correcto.


3. El efecto va más allá de la comunicación.

Todos reportan un cambio que excede lo vocal.

Más seguridad general.

Más disposición a tomar la palabra en situaciones antes evitadas.

Una relación diferente con los momentos de exposición pública. L


a voz entrenada cambia la percepción que tenemos de nosotros mismos.


La comunicación no verbal también forma parte de esa transformación. Si quieres entender cómo la postura amplifica o contradice lo que tu voz comunica, este artículo es un buen complemento: comunicación postural

El verano como punto de inflexión

Todos estos profesionales tienen algo más en común: ninguno empezó en un momento de calma total.

Todos empezaron su entrenamiento cuando tenían el problema encima.


Tú, elige con criterio e inteligencia.

El verano ofrece algo escaso durante el resto del año: un poco más de espacio, y capacidad de disponer de tiempo.

Menos urgencia de agenda.

Más posibilidad de trabajar sin la presión del resultado inmediato.


Si hay algo en tu comunicación que llevas tiempo sabiendo que podrías mejorar, ese algo probablemente tiene que ver con la voz.

Y el mejor momento para empezar a trabajarlo es, ahora, antes de que septiembre te lo recuerde otra vez con malos resultados.


¡Ah! Da igual si estás en otra ubicación.

Recuerda que solo necesitas conexión a internet.

Si te has reconocido en alguna de estas historias, me gustaría escucharte. 

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